"Anécdotas"
Casitas/ El peor día/ La broma
De Pablo Pérez Cinthya Abigail
Pineda Martínez Alexis
Salazar Lobato Alejandro
Tenorio Domínguez Abril
"Casitas"
Abril Tenorio Domínguez.
Esta historia ocurrió cuando yo tenía como 7
años, y se trata de cuando mi familia se reunía para viajar a un lugar llamado
"Casitas" que está situado en Veracruz.
Era un día común y corriente
por la mañana, yo estaba con mis primos y mi hermana desayunando, estábamos
conversando y salió el tema sobre si salíamos a caminar a la orilla del mar.

Y como no teníamos nada que hacer pues decidimos ir, ya cuando íbamos llegando a lo lejos vimos un montón de bolitas de colores en la arena, así que decidimos bajar corriendo, al momento de llegar nos dimos cuenta de que eran muchas medusas fuera del agua, me acuerdo que eran de color rosa, morado y transparente.


Queríamos meternos a nadar, pero teníamos miedo
de que nos picaran, así que volvimos a casa, comimos cocos, vimos películas y
jugamos videojuegos.
"El peor día"
Alejandro Salazar Lobato.
Un día normal me encontraba a fuera de mi casa
por la tarde con mi amigo jugando béisbol con un palo de escoba y una pelota
normal de plástico.
En el transcurso del juego se nos bolo el balón
a un terreno baldío que estaba a lado de nosotros, por lo cual supimos que ya
no lo íbamos a recuperar así que decidimos usar un circuito de radio como
pelota.
Cuando mi amigo me arrojo la pelota para que yo
la golpeara con el palo, el aire desvió el circuito e hizo que aterrizara en mi
boca lo que causo que perdiera dos dientes, un pedazo de labio y estuve un rato
desangrándome porque no encontraban la solución para que no me saliera sangre. 

"La broma"
Alexis Pineda Martínez.
Una tarde-noche, cuando yo solo tenía entre 5 a
6 años, me dirigía en compañía de mis tíos a visitar a un familiar, ya que le
llevábamos un par de cosas. El familiar al que íbamos a visitar no vivía muy
alejado de mi casa más o menos 30 minutos caminando, así que mis tíos
decidieron que caminaríamos. Como ya era de esperarse la tarde estaba por acabarse
y entraría la oscura noche, pero eso a mis tíos no les importaba ya que en esos
tiempos la delincuencia no era tan común y si alguien quería hacernos daño no
podría porque éramos muchos hombres. La luna nos daba un poco de luz ya que
estaba muy brillante y grande, lo suficiente para poder alumbrarnos el camino.
El camino por el que íbamos era muy oscuro ya
que no había alumbrado público, había pocos pero enormes árboles y milpas
tiradas. Al poco tiempo de estar caminando nos topamos con una barranca y cerca
de ella había un tipo cueva, mis tíos querían jugar un poco con la cueva y lo harían
siendo yo su principal diversión.
Su plan era introducirme dentro de la cueva
para asustarme y lograron hacerlo a base de mentiras, como yo era muy pequeño y
me encantaban los dulces era muy fácil de manipular, ellos me dijeron que si
entraba a la cueva encontraría una montaña enorme de dulces solamente para mí y
que me los podría comer yo sólito, con esas palabras hermosas yo entre a la
cueva sin miedo y ningún problema.
Saltando de felicidad me iba introduciendo cada
vez más a la cueva hasta que… no paso mucho tiempo para que la broma de mis tíos
comenzara, empecé a escuchar sonidos extraños y escalofriantes, pregunte y
pregunte por mis tíos pero ninguno me respondía, de pronto toda esa emoción se
fue convirtiendo en miedo tome un pedazo de rama que estaba a lado mío y sin
más salí corriendo, gritando y llorando.
La broma de mis tíos salió más que perfecta, ya
que además de que me asustaron tomaron
una fotografía justo cuando salía corriendo y llevaba en la mano mi amenazante
rama. Estaba sin entender nada, viendo como mis tíos se reían de mí. Al final
llegamos a la casa de mi familiar y comenzaron a contar todo lo que me
hicieron.
Hasta la fecha me siguen atormentando con esa
foto y cada que me visitan se burlan de mí y de mi amenazante rama.






